viernes 21 de diciembre de 2007

Zay Jiménez Por Mi Mismo

Zay Jiménez Por Mi Mismo

Nací el 6 de enero de 1985 en La Línea de la concepción, Cádiz, con el nombre de Juan José Jiménez Medina, aunque estuve siendo nómada hasta situarme en alguna barriada desarrollé mi infancia en el barrio Zurrón de Ceuta una pequeña ciudad situada en el norte de África, rodeada de países “no occidentales”, tal vez por eso tenga una conducta…un tanto extraña. Cuando nací mis padres me llamaron punky, eso se debía a que tenía los pelos en forma de clavos asesinos de nueve centímetros. En mis primeros años de vida, recuerdo que debido a que mis padres debían de trabajar, tuve niñeras desde el primer año de mi vida, como me pasaba la mayor parte del tiempo en mi casa enfermo del estomago, desarrollé una imaginación desbordante hasta llevarla hacia límites insospechados. En una de mis hazañas domésticas, a las asistentas más guapas y jovencitas les levantaba la falda y le ensuciaba la casa a las más feas es por eso por lo que mi madre estuvo a punto de mandarme a un colegio interno como los de Harry Potter pero sin absolutamente nada de magia. Mi primer encuentro hacia el mundo exterior fue con un vecino anónimo que vivía en frente de mi casa, con el cual nos lanzábamos garbanzos con un tirachinas que me había hecho mi padre en una de las veces que íbamos al campo y la verdad, a pesar de las riñas por parte de la asistenta, fue bastante divertido.

A pesar de que mi abuela me llevaba todos los domingos a misa, mis padres siempre fueron unos católicos no practicantes de esos que odian la iglesia, fueron buenos progenitores y me educaron bien, no me faltaba nada, casi nada, aunque siempre quise un hermano/a, así que se lo pedí a mi madre (en aquella época creía que los niños venían de las cigüeñas, con el tiempo me di cuenta de que no llevaba ninguna razón), cuando mi madre me vio vocalizando: “M-a-m-a-q-u-i-e-r-o-u-n-h-e-r-m-a-n-i-t-o” una y otra vez durante varios días, al mi parecer creo que le di bastante pena, así que me dijo: Bueno, está bien, lo hablaré con tu padre, a ver qué dice. Nueve meses más tarde nació mi hermana Carmen, mi sueño se había cumplido, una persona con la que fastidiar de por vida y jugar cuando me plazca, aunque cuando cumplió los 7 años ya dicho sueño se echó a perder.

Al cumplir los 5 años mis padres decidieron que tenía que operarme de la vista, ya que tenía un defecto en los parpados llamado “ptosis palpebral”. Al terminar la búsqueda de la mejor clínica que fue en Barcelona, me operaron, como todo fue bien y perfecto, al terminar la operación me premiaron con ir al zoológico donde conocí a Copito de nieve, entre otros. Fue uno de los mejores viajes de mi vida y nunca lo olvidaré. A los 6 años, se observó mi primer cambio de carácter; era un niño feliz.

Estudié en un colegio público, donde aprendí muchas cosas, entre ellas a socializarme por impulso. Era un niño tímido, misántropo (al ver todo lo que había en mi entorno), y giraba alrededor del mundo como cualquier persona normal, lo único que me ayudaba en las relaciones escolares era cuando dejaba ver mi humor. Y como dice Lewis Carrol en su novela “Alicia en el país de las maravillas” el tiempo es un ser vivo, y quise aprender de él. Así que dejé de odiar a todo el mundo, aprendí a quererme a mí mismo y fui fiel con los demás. En mi infancia y durante toda mi vida siempre tuve amigos (los del colegio nunca fueron buenos), sin embargo siempre estuve cambiándolos hasta los 17 años como si fueran cromos, ya que más de uno fue desvariando.

Aunque indeciso, un poco neurótico, ultrasensible y con el tiempo un tanto ególatra. Siempre fui romántico, eso hizo fijarme en muchas chicas “no correspondidas”, no obstante más de una calló en la trampa, sin embargo me volví un poco más drástico al verme en un callejón sin salida. Cambiando de tema y como estoy siendo objetivo debo decir una cosa; odio la navidad y las fiestas estúpidas, el sudor del verano y los pseudointelectuales.

Hablando de mis padres siempre fueron unos amantes de la música, así que desde que era pequeño escuchaba vinilos que mi padre me inyectaba. Al cumplir los 16 y ya desarrollada esa capacidad sensitiva por la música, descubrí una guitarra en el fondo del armario de mi abuela, la cogí y me llamo la atención, estuve toqueteando las cuatro cuerdas que tenía hasta que pude conseguir una guitarra eléctrica y un amplificador, como veía que no avanzaba mucho decidí apuntarme a clases de guitarra donde aprendí cosas básicas como notas y alguna que otra técnica, luego comencé a aprender por mi cuenta hasta meterme por mis propios medios en el aquel fabuloso mundo del que ahora estoy enganchado. Hablando sobre la capacidad de optimizar mi ser, debo decir que de pequeño conocí el mundo de los libros, comencé a leer y escribir, con el paso del tiempo eso me ayudó a ser más abierto, a escuchar a los demás y saber expresarme.

En plena adolescencia entré en el instituto, que decir de él, una etapa de mi vida que no cambiaria nunca. Corría el año 1999, yo era un “proyecto hombre” y me sentía a gusto conmigo mismo, las chicas guapas, los gamberros y empollones estaban a la orden del día, por aquella época solo pensaba en pasármelo bien y nada más, era una delicia pasaron los años y en bachillerato llegué hacer buenos amigos que incluso con algunos de ellos me hablo en la actualidad (¿inaudito verdad?).

Con el tiempo comencé a recibir Clases de comic, me hice un genio y ahora vivo de mis padres. Es broma, excepto por lo de vivir de mis padres, bueno siempre tuve interés por dicho arte, así que fue un gran paso en mi vida. Una de las cosas que cambiaron mi vida fue “Playa Paraíso” una urbanización de la Costa del Sol en la que pasé los mejores veranos de mi vida, hasta ahora. Ahora es excremento, todos se han vuelto superficiales y el único que vale soy yo, porque esta es mi autobiografía y tengo que quedar bien.

Considero el arte mi forma de vida, el arte me rodea por todas partes, me beneficia y me ayuda a evadirme de los problemas, a relajarme. El arte incita la imaginación de los demás y eso me hace seguir adelante. El término “arte” es la expresión de la actividad humana mediante la cual se manifiesta una visión personal sobre lo real o imaginado y todo ello hace que me sienta en armonía conmigo mismo.

Al crecer y con fuerza de voluntad gozarme de un bachillerato llegué a ser universitario en “la ciudad de los estudiantes” Granada. A pesar de algunos por el enorme apego al general Franco todo fue bien, Granada me ayudó a ser más abierto a conocer gente de diferentes partes del mundo y a tener confianza en mí mismo.

En el 2004 ingresé en la Facultad de Bellas Artes donde estoy muy orgulloso, estuve viviendo en un Colegio Mayor, bastante fascista llamado San Bartolomé y Santiago, pero hice buenos amigos, tras dos años viviendo allí me mudé a un piso con Jorge Fornieles y Look Skywalker (nunca supe pronunciarlo bien). Jorge era de mi clase, un gran amigo, con el fui a Paris, una ciudad aunque llena de Indocumentados, preciosa, este fue uno de los mejores viajes de mi vida, me encanta viajar, luego este se fue a Polonia de Beca el muy cabrón. En el 2007 estuve la mayor parte del tiempo con Danny y Cristina, cuando terminé el curso me mudé con ella, a pesar de que Danny no pudiera venirse con nosotros.

Actualmente curso cuarto curso de la licenciatura Bellas Artes y espero ir más allá.

viernes 30 de noviembre de 2007

Luz de domingo

9 de Octubre de 2007

Querida psique o alma:

Todos mis sentidos iban dirigidos hacia el televisor, el mundo no parecía existir, todo mi alrededor estaba muerto, una esfera imaginaria entre el sofá, el televisor y yo; salir de ahí era oscuro, tenebroso, de todas modos estaba hechizado, el amanecer, los cantos de los pájaros, habían desaparecido. Una botella de Whisky, un cenicero repleto de cigarros, una bolsa de patatas todas esparcidas por el suelo; yo, mis piernas, la televisión, dos metros.

Concentración, volumen: nueve, todos dormidos, las cuatro de la mañana, sexo en las paredes, conversaciones en el exterior, mi alma en pena, un corazón roto. Fuera llueve.

Es punzante el pesar, el sentir de las cosas, no retener momentos, imágenes sueños, la extinción de la especie humana, el fin de lo romántico, de la poesía, el llanto de un niño, el desgarrador alarido del asesinato de un animal, tener flores de plástico, el Alzheimer, las guerras, las palabras prohibidas, la conjetura desaprobada de los lideres, Es doloroso pensar en el caminar de un alma en pena, los cuerpos de las personas tercer mundistas, que no vuelva el viejo tren que tanto esperas, el amor de verano, primavera, otoño, invierno.

No puedo dormir, siento que el mundo va tras de mí, no consigo comer absolutamente nada y estoy borracho. Botellas y botellas de cerveza junto con el whisky ocupan mi apartamento sucio y mugriento. Colillas de cigarros y puros a medio acabar se esparcen por el suelo. Tras un largo debate, delirios y rompecabezas, sin comer, pensando en todo y en nada, me doy cuenta del problema, todas las conclusiones tornan al mismo punto, no puedo olvidarla.

Me levanté sobre las diez y media, resacoso. Fui al baño y traté de asearme un poco. Hice gárgaras, me afeité y me di una loción. Me mojé el pelo y lo peiné. Ya estaba listo para afrontar el día.

Caminando por la calle, no hacia mas que fijarme en mujeres. Creo que estoy enfermo. Me dirigí hacia una acogedora cafetería del centro donde servían buenos cafés, así que me apresuré para despejarme un poco de la desazón.

De camino, todo parecía eterno. Al fin llegué a aquella cafetería. Pedí un café solo, abrí el periódico por el final y me limité a leer la sección de sucesos y anuncios sobre mujeres y hombres que querían vender su cuerpo.
_ Madurita de cuarenta años busca joven de entre dieciocho y veinticinco años para sexo sin compromiso.
_ Hombre de treinta y siete años busca mujer culta y atlética para amistad y sexo sadomasoquista.
_Chica joven con estudios universitarios busca hombre maduro para sexo salvaje.

Todo esto era muy triste, yo leyendo los anuncios de los periódicos sin intención alguna, solo con el mero hecho de entretenerme. El mundo me aburría, la gente me aburría, tenia problemas conmigo mismo, no encontraba a nadie lo bastante interesante como para ir al cine, o una cena romántica, todas las chicas de mi edad ya tenían una relación seria o eran demasiado zorras. Yo quiero una chica casta y pura para mí. Una chica con la que compartir sueños, alguien con quien hablar mientras me tomo un café para así dejar de ver la sección de anuncios de la prensa. Además, quien va a querer a un borracho sin vida como yo. Nadie.
Me bebí el culo de café que quedaba en la taza de un sorbo, me levanté y pagué la cuenta.
_Son uno con veinte señor _dijo la camarera_. La verdad que era una camarera muy guapa y joven, tenía buena delantera pero se le veía a tres leguas que era una amargada sin vida, eso no me convenía.
_Ah vale gracias señorita, aquí tiene.
_Muchas gracias de verdad señor eres muy amable. Le dejé una propina de dos euros. Tal vez por eso se le veía tan eufórica.
_ Adiós señor.
_Hasta la próxima señorita.

Al salir de aquel café, iba por la calle, había mucha gente, demasiada diría yo. Viejos con bolsas del mercado, viejas criticando y niños insoportables corriendo de un lado a otro sin sentido ninguno. La verdad que iba entretenido. De pronto, me choqué con una hermosa jovencita rubia de ojos verdes y de tez blanca, era hermosa. Me acordé de Catherine.
_Perdona, no miraba por donde iba.
_No señor la culpa es mía soy muy despistada.
_Por favor, llámeme Alfredo
_Yo me llamo Ana. Encantada
_Lo mismo digo. Y dime. ¿Que vas hacer ahora? Si puede saberse.
_Pues la verdad, no tenía nada que hacer, solo iba a dar de comer a las palomas del parque, para despejarme. Si quieres acompañarme. ¿No serás un psicópata no?
_Que cosas dices. Claro me encantaría acompañarte. Caminaba sin sentido alguno, en busca de un entretenimiento y tu has sido mi salvación.
_¡Pues vamos, las palomas nos esperan!

Era perfecta, por el camino charlamos de todo, amor, cine, música, libros. En general sobre nosotros, nuestros gustos y disgustos. Ana era una persona muy culta. Me dijo que tenía veinticinco años y un perro llamado Ron. Tiene gracia, un animal con nombre de licor. Me dijo que le puso ese nombre por que le encantaba el ron, y porque en ese momento estaba escasa de ideas.
Terminamos de darle de comer a las palomas y la invité a almorzar a un restaurante italiano que había en la esquina de la calle, fuera del parque. Era un antro bastante acogedor y pobre, me encantaba ese tipo de sitios me hacia sentir bien, como en mi propia casa, manteles de cuadrados rojos y blancos, vistas a la ciudad y un amable cocinero que él mismo hacía de camarero.
_Hola pareja, ¿Qué deseáis? _dijo_.
_Hola que tal. Una buena botella de vino y un plato de hermosos espaguetis.
_ ¿Y para la señorita? Yo pediré lo mismo. Gracias.

Cuando por fin trajo la botella de vino y la comida nos dimos cuenta de que solo había un plato de espaguetis con dos cubiertos. Que por cierto el plato era bastante grande. El camarero se fue y nosotros nos quedamos anonadados mirándonos. Hice un gesto y dije:
_ Bueno, ¿comemos no?
_Si, si claro _dijo avergonzada.

Nos lo estábamos pasando de miedo. Y cuanto mas la conocía mas me gustaba, me estaba enamorando. Por lo que sabia de ella, me recordaba a la protagonista de la novela de Truman Capote, desayuno con diamantes. Se que yo la hacia feliz. No quiero dejarla pensé. Ahora soy feliz.
_ ¡No me dejes! _dije en voz alta.
_ ¿Cómo? _dijo sonriendo_ .
_ No te dejaré Alfredo.

Pasó algo inesperado. Mientras comíamos del mismo plato coincidimos con el mismo espagueti y nos besamos. Me recordó a la película la dama y el vagabundo. Me encantó.
Ella volvió a sonreír, se inclinó y nos volvimos a besar y le dije:
_ Te quiero.
_ Me gustas _dijo_.
_ Quiero estar contigo para siempre Ana, todo esto es un sueño.
_ Si lo es y te despertaras con una gran sonrisa, como en los sueños. _dijo ella.
_ ¿Porque dices eso Ana?
_ No puedo decírtelo.
_ Ana, por favor, no seas cría.
_ No es que sea cría, es que no puedo decírtelo, solo quiero disfrutar el mayor tiempo posible contigo Alfredo.
_ Ana dímelo.
_ Esta bien, pero no te vallas por favor. Tengo cancer me queda una semana de vida.
_ Ana no puede ser. Me estas mintiendo. Esto no es real.
_ Si es real Alfredo. Me voy a morir.
_ Estaremos juntos hasta el final, ya verás.
_ Gracias, eres muy bueno. Pero no tienes porque serlo, vete.
_ No me iré eres lo mejor que me ha pasado en mi vida. Desde que te he conocido he descubierto que mi vida sin ti no sería nada. No puedes irte. Me iré contigo.
_ No lo harás pero prométeme, que cambiarás de vida y disfrutarás de ella.
_ Te lo prometo _dije_.

La semana se pasó tan rápido que no nos dimos cuenta. La mañana del domingo fui a buscarla por la noche para ir a cenar. Llamé a la puerta pero no contestaba, volví a llamar y nada, no había señales de vida. Me puse nervioso y comencé a golpear la puerta. Conseguí abrirla de una patada y allí estaba. Tumbada en el sofá con aquel libro (desayuno con diamantes). La cogí con mis brazos, la incliné hacia mí y la abracé. Supe que todo había terminado.
Al levantarla, una nota que se alojaba en el libro salió disparada hacia el suelo. La carta decía:

16 de Octubre de 2007

Querido Alfredo

Te doy las gracias por la mejor semana de mi vida, por haberte chocado conmigo, te doy las gracias por haberte encontrado, por habernos conocido, por todo. Esta semana se ha ido volando. Todo se me hacia tan lento antes de conocerte… Me has hecho feliz, me voy feliz. El mundo se paralizó cuando nos besamos en aquel restaurante italiano tan cutre que tanto te gusta. Las nubes cogían forma de ositos de peluche y por primera vez aprendí a amar a alguien tan grande como tu. Alfredo te quiero, te quiero, te quiero y aunque suena típico, eres lo mejor que me ha pasado en mi vida. No te dejo, estoy contigo, porque te llevaste la mitad de mi corazón.

Prométeme que serás feliz, prométemelo.

Ana.

_ No te olvidaré Ana.

Después de un tiempo, todo cambió. Era un hombre nuevo y feliz con expectativas de futuro. Ahora era diferente. El mundo cogió color y forma y el sonido de los pájaros era esplendido. Después de tres años, ya tenía mujer. Ella me había cambiado.

Te doy las gracias Ana.

viernes 29 de junio de 2007

El lobo solitario y neurótico incurable

Hace seis meses que no escribo. Aún recuerdo el olor a tinta, hojas manchadas de café y el sabor de una noche de verano como esta. No obstante no pude dejarlo, mis esbozos me torturan, quise dejar de escribir, pero mi neurosis hace que mi imaginación se expanda hacía limites insospechados, y al final como no, pierdo la guerra.

Tras un breve espacio de tiempo, el cual aprovecho para echarme una taza de café, aborda mi historia.

Soy una persona ultra-sensible y neurótica, así que todo me afecta, si alguien esta llorando en alguna parte, me es indiferente, pero si llora por mí, no dejaré de darle vueltas hasta arreglarlo, de lo contrario me trastornaré.

Pues así es mi vida. Tranquila e insignificante, hasta que pasó, a raíz de eso todo cambió.

Se escuchaban pasos, yo estaba intranquilo, tenía miedo, me escondía de dios sabe que, pero también me intrigaba el hecho de no saber quien estaba al otro lado, así que me dispuse a abrir la puerta, giré el pomo, la vista no alcanzaba más que una oscuridad que albergaba toda la sala excepto una pequeña ventana superior de la pared donde un pequeño farol de aquella calle nublosa e intranquila iluminaba una pequeña parte de la habitación, un silencio decapitaba la sala, mi respiración iba decreciendo por la falta de oxigeno, me situaba en el sucio sótano y cuando al fin logré abrir la abierta, no había nada. Intenté buscar una explicación a todo lo que pasaba pero de repente escuche otra vez los dichosos pasos, esta vez provenían de arriba, ya no tenía miedo sabía que a estas alturas no había vuelta atrás.

Con una fuerza interior de la que hasta yo me sentía fascinado me dispuse a subir las escaleras de roble antiguo de la que nacían sonidos ensordecedores, chirriaban de tal forma que creí que la propia casa se despertaría. Era una casa del siglo diecisiete así que ya podéis imaginaros a fin de que yacía yo en una casa como esa. Era una herencia de mi tío abuelo Bernon, era su único y favorito nieto tal vez por eso me diera esta inmunda reliquia…

Cuando termine de subir todos los peldaños los pasos eran aún más fuertes, provenía de mi cuarto. Andaba con inquietud, era normal, había alguien en mi casa o eso creía yo hasta que llegué a mi cuarto, no había nadie, ni en mi cuarto ni en ningún sitio de la casa, simplemente era un neurótico.

Ahora soy aún más neurótico.

viernes 5 de enero de 2007

Cómo se despertó mi interés

Mi actitud personal respecto a la cuestión de si el tabaco mata o no, había cambiado bastante. En primer lugar, ¿Qué actitud es errónea? teniendo en cuenta de que el ser humano ha de tener algún vicio, y en segundo lugar y hablando claro el sueño era otro gran vicio.

En mi relato, yo, Tom era sin duda, un hombre vago, de una gran inteligencia y que poseía un don de observación excepcional, sin embargo es cierto el hecho de que tenía un gran adicción al tabaco, si, el tabaco me estaba volviendo completamente loco hasta el punto de no poder hacerme visible a nadie ni a nada. En consecuencia a todo esto, lloraba y lloraba y estas lágrimas parecían no tener hoy ninguna utilidad, así que empecé a sospechar en lo más profundo de mí… Que… pero… ¿era realmente posible? Es decir, ¿estaba loco?, ninguna otra persona estaba en esa habitación excepto Jack, el pequeño Jacky solía visitarme a menudo, era un gran amigo de la infancia, me ayudaba, me daba conversación, la verdad es que la mayor parte del tiempo o estaba solo o con Jacky, y como tenia llave de mi apartamento prácticamente se convirtió en una parte de mí.

Nunca olvidaré esa mañana. Un día tras el café sentí la necesidad de estar con Jacky el me comprendía, simplemente la compañía de mi monologo interior me estaba matando. Pasaban horas y horas y no llegaba, me hacía debates entre la esperanza y la desesperanza. Al borde de la histeria no paraba de preguntarme donde se había metido, con el ardiente deseo de tenerlo al lado, conversar, compartir y discutir también…Era un primero así que se escuchaba a la gente, charlar mientras caminaban, eso me relajaba, pero de pronto oí la puerta y corrí hacia ella hasta quedar sin aliento, me dispuse a abrirla con los nervios a flor de piel y cuando la abrí me di cuenta al observar a través de esa dichosa puerta de que era mi cuarto y que yo estaba rodeado de cigarrillos consumidos por el tiempo y apagados por el viento que resoplaba de la ventana. Me quedé dormido y al despertar estaba allí, era Jacky sentado junto a mi, definitivamente estaba y estoy loco ya que no conozco ningún Jack, aunque día a día siento nostalgia de su presencia y la soledad melancólica de mi corazón.


Desde el psiquiátrico

sábado 23 de diciembre de 2006

El perdido jardin del extasis

Habrían pasado varios meses desde el último día en el que me interesé por uno de estos al que llaman blog y de los que ahora volvía a recuperar el interés. El sol se elevaba en los mismos jardincitos en los que yo plantaba mi semilla. Llevaba varios días sin dormir, después de leer toda la noche me apresuré, de manera que no prestaba atención a nadie ni a nada, me detuve en la esquina y agité los brazos pensando que era este el lugar, si es este, este sitio es, me adentraba en el lugar en el que todos llamamos biblioteca y no parecía haber nadie mas, solo una inmensa densidad de hormigas que no parecían tener peligro. Sin embargo a todo lo llamamos interés. Fruncí el ceño y me dirigí al lugar mas recóndito, dándole importancia únicamente a mi portátil y todo aquellos libros de los que estaba dispuesto a leer, al principio solo pensaba escribir en mi pequeña computadora pero luego me expandí más y más en un mundo del que llamamos cultura e imaginación del que pocas personas poseían en aquel momento, fue entonces cuando lo ví, un gnomo, si era un gnomo ¿Que haría?, estaba llamándome, me dirigí a él, pensando en una forma curiosa de preguntarle ¿existes o has sido causa de mi imaginación?.Cuando vi que el gnomo no me contestaba me di cuenta de que no solo era de mi imaginación si no que me había despertado de un gran sueño, A todo esto lo llamamos "psicotraya".