Nací el 6 de enero de 1985 en La Línea de la concepción, Cádiz, con el nombre de Juan José Jiménez Medina, aunque estuve siendo nómada hasta situarme en alguna barriada desarrollé mi infancia en el barrio Zurrón de Ceuta una pequeña ciudad situada en el norte de África, rodeada de países “no occidentales”, tal vez por eso tenga una conducta…un tanto extraña. Cuando nací mis padres me llamaron punky, eso se debía a que tenía los pelos en forma de clavos asesinos de nueve centímetros. En mis primeros años de vida, recuerdo que debido a que mis padres debían de trabajar, tuve niñeras desde el primer año de mi vida, como me pasaba la mayor parte del tiempo en mi casa enfermo del estomago, desarrollé una imaginación desbordante hasta llevarla hacia límites insospechados. En una de mis hazañas domésticas, a las asistentas más guapas y jovencitas les levantaba la falda y le ensuciaba la casa a las más feas es por eso por lo que mi madre estuvo a punto de mandarme a un colegio interno como los de Harry Potter pero sin absolutamente nada de magia. Mi primer encuentro hacia el mundo exterior fue con un vecino anónimo que vivía en frente de mi casa, con el cual nos lanzábamos garbanzos con un tirachinas que me había hecho mi padre en una de las veces que íbamos al campo y la verdad, a pesar de las riñas por parte de la asistenta, fue bastante divertido.
A pesar de que mi abuela me llevaba todos los domingos a misa, mis padres siempre fueron unos católicos no practicantes de esos que odian la iglesia, fueron buenos progenitores y me educaron bien, no me faltaba nada, casi nada, aunque siempre quise un hermano/a, así que se lo pedí a mi madre (en aquella época creía que los niños venían de las cigüeñas, con el tiempo me di cuenta de que no llevaba ninguna razón), cuando mi madre me vio vocalizando: “M-a-m-a-q-u-i-e-r-o-u-n-h-e-r-m-a-n-i-t-o” una y otra vez durante varios días, al mi parecer creo que le di bastante pena, así que me dijo: Bueno, está bien, lo hablaré con tu padre, a ver qué dice. Nueve meses más tarde nació mi hermana Carmen, mi sueño se había cumplido, una persona con la que fastidiar de por vida y jugar cuando me plazca, aunque cuando cumplió los 7 años ya dicho sueño se echó a perder.
Al cumplir los 5 años mis padres decidieron que tenía que operarme de la vista, ya que tenía un defecto en los parpados llamado “ptosis palpebral”. Al terminar la búsqueda de la mejor clínica que fue en Barcelona, me operaron, como todo fue bien y perfecto, al terminar la operación me premiaron con ir al zoológico donde conocí a Copito de nieve, entre otros. Fue uno de los mejores viajes de mi vida y nunca lo olvidaré. A los 6 años, se observó mi primer cambio de carácter; era un niño feliz.
Estudié en un colegio público, donde aprendí muchas cosas, entre ellas a socializarme por impulso. Era un niño tímido, misántropo (al ver todo lo que había en mi entorno), y giraba alrededor del mundo como cualquier persona normal, lo único que me ayudaba en las relaciones escolares era cuando dejaba ver mi humor. Y como dice Lewis Carrol en su novela “Alicia en el país de las maravillas” el tiempo es un ser vivo, y quise aprender de él. Así que dejé de odiar a todo el mundo, aprendí a quererme a mí mismo y fui fiel con los demás. En mi infancia y durante toda mi vida siempre tuve amigos (los del colegio nunca fueron buenos), sin embargo siempre estuve cambiándolos hasta los 17 años como si fueran cromos, ya que más de uno fue desvariando.
Aunque indeciso, un poco neurótico, ultrasensible y con el tiempo un tanto ególatra. Siempre fui romántico, eso hizo fijarme en muchas chicas “no correspondidas”, no obstante más de una calló en la trampa, sin embargo me volví un poco más drástico al verme en un callejón sin salida. Cambiando de tema y como estoy siendo objetivo debo decir una cosa; odio la navidad y las fiestas estúpidas, el sudor del verano y los pseudointelectuales.
Hablando de mis padres siempre fueron unos amantes de la música, así que desde que era pequeño escuchaba vinilos que mi padre me inyectaba. Al cumplir los 16 y ya desarrollada esa capacidad sensitiva por la música, descubrí una guitarra en el fondo del armario de mi abuela, la cogí y me llamo la atención, estuve toqueteando las cuatro cuerdas que tenía hasta que pude conseguir una guitarra eléctrica y un amplificador, como veía que no avanzaba mucho decidí apuntarme a clases de guitarra donde aprendí cosas básicas como notas y alguna que otra técnica, luego comencé a aprender por mi cuenta hasta meterme por mis propios medios en el aquel fabuloso mundo del que ahora estoy enganchado. Hablando sobre la capacidad de optimizar mi ser, debo decir que de pequeño conocí el mundo de los libros, comencé a leer y escribir, con el paso del tiempo eso me ayudó a ser más abierto, a escuchar a los demás y saber expresarme.
En plena adolescencia entré en el instituto, que decir de él, una etapa de mi vida que no cambiaria nunca. Corría el año 1999, yo era un “proyecto hombre” y me sentía a gusto conmigo mismo, las chicas guapas, los gamberros y empollones estaban a la orden del día, por aquella época solo pensaba en pasármelo bien y nada más, era una delicia pasaron los años y en bachillerato llegué hacer buenos amigos que incluso con algunos de ellos me hablo en la actualidad (¿inaudito verdad?).
Con el tiempo comencé a recibir Clases de comic, me hice un genio y ahora vivo de mis padres. Es broma, excepto por lo de vivir de mis padres, bueno siempre tuve interés por dicho arte, así que fue un gran paso en mi vida. Una de las cosas que cambiaron mi vida fue “Playa Paraíso” una urbanización de la Costa del Sol en la que pasé los mejores veranos de mi vida, hasta ahora. Ahora es excremento, todos se han vuelto superficiales y el único que vale soy yo, porque esta es mi autobiografía y tengo que quedar bien.
Considero el arte mi forma de vida, el arte me rodea por todas partes, me beneficia y me ayuda a evadirme de los problemas, a relajarme. El arte incita la imaginación de los demás y eso me hace seguir adelante. El término “arte” es la expresión de la actividad humana mediante la cual se manifiesta una visión personal sobre lo real o imaginado y todo ello hace que me sienta en armonía conmigo mismo.
Al crecer y con fuerza de voluntad gozarme de un bachillerato llegué a ser universitario en “la ciudad de los estudiantes” Granada. A pesar de algunos por el enorme apego al general Franco todo fue bien, Granada me ayudó a ser más abierto a conocer gente de diferentes partes del mundo y a tener confianza en mí mismo.
En el 2004 ingresé en la Facultad de Bellas Artes donde estoy muy orgulloso, estuve viviendo en un Colegio Mayor, bastante fascista llamado San Bartolomé y Santiago, pero hice buenos amigos, tras dos años viviendo allí me mudé a un piso con Jorge Fornieles y Look Skywalker (nunca supe pronunciarlo bien). Jorge era de mi clase, un gran amigo, con el fui a Paris, una ciudad aunque llena de Indocumentados, preciosa, este fue uno de los mejores viajes de mi vida, me encanta viajar, luego este se fue a Polonia de Beca el muy cabrón. En el 2007 estuve la mayor parte del tiempo con Danny y Cristina, cuando terminé el curso me mudé con ella, a pesar de que Danny no pudiera venirse con nosotros.
Actualmente curso cuarto curso de la licenciatura Bellas Artes y espero ir más allá.

